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Jörmungandr


Los Jörmungandr se preparan para la gran batalla del Ragnarok.

El grupo se originó después del cataclismo, como un grupo que acogía a aquellos que habían sido repudiados por los vikingos. En aquel momento, muchos norteños sufrieron deformidades en la piel. Las víctimas parecían tener escamas de serpiente, un rasgo común que las empujó a forjar una alianza. Su nombre proviene de la serpiente Jörmungandr, cuyo veneno mató a Thor, según las creencias vikingas.

Con el tiempo, se convirtieron en una secta siniestra y aislada que cree que se originó tras la caída de Thor ante el Ragnarok. Su ceremonia de iniciación consiste en un funesto rito que honra sus lastimosos orígenes. Se chamuscan la piel con ácido para volverla tan dura como las escamas de una serpiente. Utilizan un martillo sagrado para romperles las extremidades a los iniciados. Muchos mueren durante el ritual. Los supervivientes son recompensados con el hamarr de guerra, símbolo de los poderosos guerreros Jörmungandr.

Los miembros de la secta tienen un aspecto aterrador. Luchan para acabar con los débiles antes del advenimiento del Ragnarok. Creen que solo los más valerosos han de vivir para luchar en la gran batalla.



Jörmungandr (mujer):

HULDA, LA JÖRMUNGANDR

Hulda es una creyente ferviente.


Una fiel Jörmungandr que ha consagrado su vida al Ragnarok. Las reyertas entre facciones no eran más que minucias comparadas con la batalla que se avecinaba.


Al igual que todos los devotos, se quemó la piel para que le salieran escamas de serpiente. Sin embargo y, a pesar de que la tradición dictaba que el ritual debía practicarse en el antebrazo, ella se chamuscó el cuerpo entero. Llevaba el cuerpo visible, sin apenas armadura, para que todos se encogieran ante su devoción. Y así hacían.


Un día, en el templo de Dag de las costas de Hylur, un grupo de vikingos no creyentes, campesinos y aldeanos, se reunieron para rezar a los dioses y pedirles que los protegieran de los fanáticos Jörmungandr que habían acudido a aquel lugar de culto.


A Hulda le repugnó ver tanta cobardía en suelo sagrado. De modo que sacudió su martillo de guerra y les destrozó el cráneo a los herejes que se hallaban ante sí.


Fue entonces cuando los dioses le enviaron una señal. El mar de Hylur se alzó y un poderoso tsunami arrasó la aldea y los edificios que había en ella. Mientras contemplaba el maremoto, a Hulda se le aparecieron visiones de la gran serpiente: Jörmungandr.


Los dioses habían respondido a su devoción. Había llegado el momento de aliarse con los vikingos. Como preparación para la gran batalla, Hulda debía mostrarles el sendero hacia la victoria y prepararlos para el final que se avecinaba. Los vikingos acogieron su fanatismo con los brazos abiertos.


Hoy, Hulda lucha junto a los más osados, decidida a desafiar sus propios límites antes del advenimiento del Ragnarok.

Jörmungandr (hombre):

GRETAR, EL JÖRMUNGANDR

Gretar no era creyente.


Acudía a la batalla cuando oía el grito de guerra vikingo, pero aborrecía el sectarismo de los Jörmungandr. Por ello, siempre que debía luchar codo con codo junto a uno de sus compañeros, se andaba con pies de plomo. Gretar jamás bajaba la guardia ante los Jörmungandr. Esos sectarios no eran de fiar.


No obstante, juntos formaban un ejército imparable cuyas proezas se convirtieron en leyenda. En una sangrienta batalla, arrinconaron a un puñado de caballeros en los monumentales acantilados de Happvad. A pesar de que llevaban las de perder, los Jörmungandr auguraron con extraño fervor que los dioses estaban a punto de castigar a los impíos caballeros.


Entonces, un fuerte temblor sacudió la tierra. El mar se alzó, poderoso, estallando contra la cima de los acantilados. Una gigantesca ola embistió a toda la legión de caballeros, que sucumbieron al vacío. Gretar se tambaleó y el agua lo arrastró hasta el borde del acantilado. Se aferró al saliente mientras el mar lo vapuleaba y su camarada entonaba cánticos absurdos a las aguas.


Entonces, estas dejaron de arremeter enfurecidas. Los Jörmungandr agarraron a Gretar y lo llevaron a un lugar seguro. Tan pronto como hubo burlado la muerte, los mares volvieron a arremeter. Los Jörmungandr alabaron a los dioses. Gretar se arrodilló y se los quedó mirando, asombrado. Aunque fuera contra las leyes de la naturaleza, el agua había acudido a la llamada.


En ese preciso instante, Gretar se convirtió en un hombre nuevo. Se sometió a la ceremonia de iniciación y empuñó el hamarr de guerra de los Jörmungandr.


Como si le hubieran abierto los ojos, desde aquel momento Gretar luchó como un orgulloso Jörmungandr, sacrificando a los débiles y preparándose para el Ragnarok.

Estilo de lucha

Los Jörmungandr son temibles guerreros expertos en reducir la resistencia de sus enemigos. Blanden el poderoso hamarr de guerra y utilizan ataques desequilibrantes para sacrificar a los débiles.
  • Dificultad: media
  • Incapacitante, acosador
  • Ataques implacables

Habilidades especiales

  • Daño elevado a oponentes sin resistencia
  • Buenos intercambiando golpes e iniciando el combate
  • Sus ataques ligeros mejorados no se pueden interrumpir cuando una vez bloqueados

JÖRMUNGANDR

Conoce a los Jörmungandr de la facción de vikingos en este vídeo de For Honor.

Armas

Rompecráneos de Hulda
1 de 6
Sahrimner
5 de 6
Geirvimul
4 de 6
Vegsvin
3 de 6
Thyn
2 de 6

Armadura

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1 de  

Armadura

Los Jörmungandr son salvajes guerreros cuyos cuerpos cubiertos de cicatrices simbolizan su devoción por la gran serpiente. Incluso se rumorea que se pintan el rostro con la sangre y los huesos molidos de sus víctimas, y que portan pieles y huesos humanos.

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